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Sesión del 16-feb

En la sesión del 16 de febrero nos acompañaron nuestros amigos de Caminos de la Libertad. Vimos el video de la Filosofía de la Libertad, que pueden ver a continuación.

Discutimos sobre propiedad y libertad. Seguramente retomaremos algunos de los puntos que se muestran en el video la próxima sesión (miércoles 23 de febrero)

Nuevo horario del círculo (todos los miércoles)

A partir de febrero del 2011 las sesiones del círculo serán todos los miércoles de 3 a 5 pm en la sede de la Fundación Naumann para la Libertad:

Tel: 55 50 – 1039
Cerrada de la Cerca No. 82, planta alta,
Col. San Angel Inn
C.P 01060
México D.F.

Recuerda que puedes contactarnos en circulo.libertad@gmail.com

sesión del 12-ago-2010

Aquí está el audio de la sesión y la discusión. Puedes descargarlo o verlo aquí

Aquí reproducimos el video que usamos en el comienzo de la sesión pasada. El video es del Prof. Jesús Huerta de Soto y habla sobre conceptos básicos de economía sólida y sobre la función empresarial. Ir hasta el minuto 16 para el inicio de la exposición.

¡Comenzamos!

Volvemos con la versión 2.0 del Círculo Bástiat. Empezamos este jueves 29 de julio, como siempre, de 2 a 5 de la tarde en la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad. ¡Estás invitado a venir y participar!

Una de las novedades en esta ocasión es el texto. Recuerda bajar y leer los primeros dos capítulos para que estés al corriente.

La información para llegar es:

Friedrich-Naumann-Stiftung für die Freiheit
 Oficina Regional para  América Latina
 Cerrada de la Cerca No. 82
 Col. San Ángel Inn
 01060 México, D.F.
 Tel.: +52 (55) 561 633-25

Huerta de Soto explica la crisis en 30 minutos (1ª Parte)

Aquí les dejo un video buenísimo de Jesús Huerta de Soto explicando la anterior crisis financiera.

Huerta de Soto explica la crisis en 30 minutos (1ª Parte)

Es muy ilustrativa y desmiente el mito de que todo es culpa de la economía de mercado.

¡Gracias!

A todos los que asistieron al Círculo Bastiat. A nombres de Hugo González Monteverde y Eric Araujo Martínez, les damos las gracias por haber asistido a las sesiones. Para nosotros fue un placer y un honor haber podido compartir un poco de tiempo con ustedes. También queremos agradecer a la Fundación Naumann y a Caminos de la Libertad por haber facilitado los recursos para la realización del círculo. En especial queremos agradecer a Víctor Becerra de la Fundación Naumann ya que sin él este proyecto no existiría. Esperamos verlos en la siguiente edición del Círculo Bastiat. Un abrazo.

Hugo González Monteverde
Eric Araujo Martínez

Lectura para el jueves 2 de Junio

Queridos compañeros, la lectura para el próximo jueves será “Algunas nociones fundamentales sobre la naturaleza benévola del capitalismo”, de George Reisman.

Como siempre, denle una leída a los puntos que maneja y los discutiremos la siguiente sesión. Les mando un abrazo a todos. Gracias.

Eric

Lectura para el 20 de mayo: El Especulador

A continuación la traducción de la lectura de Defending the Undefendable: El Especulador

El Especulador

¡Muerte a los especuladores!” es el llamado que se escucha en toda hambruna que haya existido. Dado por los demagogos, que piensan que el especulador trae la muerte por inanición al aumentar los precios de los alimentos; apoyan este llamado las masas de analfabetas en lo económico. Este pensamiento, o más bien, no-pensamiento, le ha permitido a los dictadores imponer incluso la pena de muerte a los comerciantes de alimentos que cobran precios altos durante las hambrunas. Y ésto sin la más mínima protesta de los que usualmente se preocupan por los derechos y las libertades civiles.

Sin embargo, el hecho es que lejos de traer la inanición y la hambruna, es precisamente el especulador el que las evita. Y lejos de proteger la vida del prueblo, es el dictador quién debe llevar la mayor responsabilidad de causar la hambruna desde un principio. Entonces, el popular odio al especulador es la perversión más grande a la justicia que puede imaginarse. La manera más fácil de verlo es dándonos cuenta que el especulador es una persona que compre y vende mercancías con la esperanza de obtener una ganancia. Él es el que, en una frase que ya es tradicional, trata de “comprar bajo y vender alto”

¿Pero qué tiene que ver comprar barato y vender caro, y obtener grandes ganancias, con salvar al pueblo de la inanición? Adam Smith lo ha explicado bien con la doctrina de la “mano invisible.” De acuerdo con esta doctrina, “cada individuo intenta emplear su capital de forma que su producto sea del mayor valor posible. En general, él no intenta promover el interés público, ni sabe cuánto lo está promoviendo. Y él tiene en mente su propia seguridad, su propia ganancia. En esto se conduce como si estuviera guiado por una mano invisible para promover un fin que no aparecía en sus intenciones. Al seguir su propio interés frecuentemente promueve el de la Sociedad de forma más efectiva que cuando explícitamente trata de promoverlo.” El especulador exitoso, por lo tanto, promueve el bien público sin conocerlo ni importarle.

En primer lugar, el especulador disminuye el efecto de la hambruna al guarar alimentos en tiempos de abundancia, motivado por el interé propio. Compra y guarda alimentos contra el día en el que puedan escasear, permitiéndole venderlos aun precio mayor. Esta actividad tiene muchas implicaciones. Actúan como una señal para otros en la sociedad, estimulándolos a imitar al especulador. Al consumidor se le estimula a comer menos y ahorrar más, a los importadores a importar más,a los agricultores a mejorar el rendimiento de sus cultivos, a los constructores a construir más almacenes y a los comerciantes a almacenar más alimentos. De este modo, cumpliendo la doctrina de la “mano invisible” el especulador, a través de su actividad lucrativa, causa que más comida se almacene durante los años de abundancia en relación a lo que habría sido, y así disminuyendo los efectos de los años de escasez. Sin embargo, se objetará que estas buenas consecuencias sucederán sólo si el especulador acierta en su evaluación del futuro. ¿Qué tal si se equivoca? ¿Si predice años de abundancia – y al vender, estimula a los demás a imitarlo– y sobrevienen años de escasez En este caso, no será entonces responsable por aumentar la severidad de la hambruna?

Así es. Si el especulador se equivoca, será responsable de un gran daño. Pero hay fuerzas poderosas en acción que tienden a eliminar a los especuladores incomperentes. Por ello el peligro que representan y el daño que causan son más teórico s que reales. El especulador que predice mal sufrirá pérdidas financieras severas. Comprar alto y vender bajo puede confundir a la economía, pero seguramente devastará la chequera del especulador. De ningún especulador puede esperarse un récord perfecto de predicciones, pero si él desacierta más de lo que acierta, tenderá a perder su capital. De esta forma no permanecerá en una posición donde pueda volver más severa la hambruna con sus errores. La misma actividad que perjudica al público automáticamente perjudica al especulador, y así le impide continuar sus actividades. De esa forma, en cualquier momento específico, los especuladores que ya existen serán muy eficientes y beneficiosos para la economía. Contraste ésto con la actividad de las agencias gubernamentales cuando asumen la tarea de estabilizar el mercado de alimentos. Ellos también tratan de trazar una línea fina entre almacenar muy poca comida y almacenar demasiada. Pero si se equivocan no existe un proceso de eliminación. El salario de un empleado público no sube ni baja con el éxito de sus empresas especulativas. Dado que no es su propio dinero el que ganarán o perderán, el cuidado de los burócratas al atender sus especulaciones dejará mucho que desear. No existe una mejora diaria, continua en la precisiónde los burócratas, como lo hay con los especuladores privados.

Resta la objeción común de que el especulador causa que suban los precios de los alimentos. Si se estudia cuidadosamente esta actividad, puede verse que el efecto total es más bien la estabilización de los precios. En tiempos de abundancia, cuando los precios de los alimentos son inusualmente bajos, el especulador compra. Él saca algo de la comida del mercado, causando que los precios suban. En los años escasos que siguen, esta comida guardada regresa al mercado, causando que los precios bajen. Por supuesto, los alimentos serán más caros durante la hambruna y el especulador la venderá por mucho más que el precio de compra original. ¡Pero estos alimentos no serán tan caros como habrían sido sin su actividad! (Debe recordarse que el especulador no causa la escasez de alimentos que usualmente resultan de fallas en el cultivo y otros desastres naturales o causados por el hombre)

El efecto del especulador en los precios de los alimentos es de nivelarlos. En tiempos de abundancia cuando los precios son bajos, el especulador los eleva al comprar y almacenar alimentos. En tiempos de hambruna, cuando los precios de los alimentos son altos el especulador liquida y causa que los precios bajen. El efecto en él mismo es tener ganancias. Ésto no es de villanos; por el contrario, el especulador realiza un servicio valioso.

Y en lugar de honrar al especulador, los demagogos y sus seguidores lo envilecen. Pero prohibir la especulación en los alimentos tiene el mismo efecto en la sociedad que evitar que las ardillas guarden nueces para el invierno – conduce a la inanición.

Sesión del 20 de Mayo. Lecturas.

Saludos Compañeros:

La siguiente sesión comentaremos dos lecturas. La primera de ellas está posteada a continuación:

Una sociedad de propietarios como alternativa al Estado del bienestar

Por Raquel Merino

El estudio Una sociedad de Propietarios, que mañana divulga el Instituto, pretende abrir un debate público en torno a alternativas plausibles al agotado modelo de Estado de Bienestar. Las sociedades modernas están chocando contra una pared en su intento de resolver los problemas o necesidades que abruman a los individuos.

Siguiendo al psicólogo norteamericano, Abraham Maslow, los individuos anhelan una búsqueda continua de superación, lo que simplificaríamos como la escalada de una montaña. Cada vez que alcanzamos y superamos un escollo, nos asentamos sobre ese nivel y, cuando lo tenemos bajo nuestro control, nos enfrentamos a la siguiente dificultad. Maslow lo expresaría gráficamente a través de una pirámide, la cual refleja dos ideas fundamentales: la superación y consolidación de los distintos niveles de necesidades y la jerarquía que existe entre estos. En palabras del propio autor, los niveles o etapas quedarían explicados como sigue: “existen al menos cinco tipos de fines, que podemos llamar necesidades básicas. Brevemente, estas son las fisiológicas, de seguridad, relación, estima y autorrealización“.

La importancia de estas conclusiones es vital si tenemos en cuenta que en la actualidad, en los países occidentales, las necesidades más básicas, las fisiológicas (alimento, vestido, salud o cobijo), están en general superadas y totalmente asimiladas, y las personas buscan alcanzar y quemar etapas más elevadas. Emergen con mucha más fuerza necesidades de seguridad, como la protección física y económica frente a cualquier contratiempo, que, pese a que por lo general también están bastante asimiladas, pueden llegar a resentirse notablemente en momentos de crisis política, económica y social (mismamente, España en la actualidad está atravesando una delicada “transición” que está haciendo peligrar la seguridad física de sus habitantes notablemente). En el terreno del afecto y de las relaciones sociales, los individuos se suelen quejar por la dificultad de compatibilizar el trabajo con la familia y el cuidado de los hijos, o la disponibilidad de cada vez menos tiempo de ocio. En cuanto al reconocimiento o a la falta de “autorrealización”, muchos son los individuos que se hallan afligidos por la arbitrariedad directiva o la falta de desarrollo personal en trabajos que estiman alienantes.

La sociedad de propietarios busca reforzar el abastecimiento de recursos financieros en el hogar para lograr independencia y seguridad financieras sólidas, gracias a las cuales no deberemos estar al amparo de terceras personas. El concepto de seguridad económica se convierte, por tanto, en fundamental a la hora de explicar cuáles son las ventajas de la sociedad de propietarios. La seguridad económica no debe confundirse con disponer de una única renta del trabajo constante, proveniente de un empleador exclusivo, ya sea una empresa privada o el estado (seguridad laboral). Hablamos de acumular e invertir en el tiempo (cuanto antes, mejor) para obtener en el futuro rentas patrimoniales (independientes) que nos produzcan una mayor autonomía económica y de decisión. Si estamos supeditados o atados al sueldo de un único empleador, conminados por el temor a la quiebra de la Seguridad Social en un futuro no muy lejano, si peligran nuestras pensiones, los servicios públicos cada vez son más deficientes y hemos de procurárnoslos de manera alternativa, si no estamos desarrollando una actividad laboral que nos satisfaga y nos motive emocional y profesionalmente, estaremos siendo una estafa para nosotros mismos y la empresa para la que trabajamos; si la vida familiar se resiente por falta de tiempo, o por falta de reconocimiento en nuestro trabajo, o por falta de dinero, nuestra satisfacción personal y del hogar será nula.

La socialdemocracia o el estado de bienestar ha resultado ser un verdadero fracaso en su intento de proveer cualquiera de las necesidades que se hallan en los escalafones más altos que nos explica Maslow. Es más, el Estado no es una empresa que esté dando mal un servicio a unos ingenuos consumidores que lo sufragan y deciden prescindir de éste por su falta de capacidad. Del Estado no existe forma de huir. El Estado es un ente irresponsable que no rinde cuentas ante los contribuyentes, como lo haría una empresa. El Estado existe, sobre todo, para justificarse a sí mismo; y qué mejor que los presupuestos públicos, obtenidos mediante la coacción, para alcanzar tal fin.

Además la actuación reguladora e intervencionista en la economía de los poderes públicos genera efectos demoledores sobre la capacidad creativa y empresarial de los individuos, tanto de empleadores como trabajadores por cuenta ajena o propia (autónomos). Las peor paradas acaban siendo las clases medias, y más aún, los trabajadores por cuenta ajena, que disponen de poca o nula capacidad material para poder escapar de las garras recaudadoras de las administraciones públicas ni, si fuera su intención, para sortear los obstáculos que existen para la creación empresarial. El estudio muestra algunos casos flagrantes en que el Estado carga sus tintas contra la clase media. La progresividad del IRPF, que supone un freno a la movilidad social de los ciudadanos, y penaliza a las familias en las que sólo trabaja un miembro. Los elevados tipos marginales, en algunas regiones o ciudades españolas, son especialmente gravosos para unos salarios medios que, si bien son aparentemente superiores, se enfrentan a unos niveles de vida mucho más caros. El terrible sistema impositivo español sobre le patrimonio, sucesiones y donaciones, ganancias patrimoniales o rentas del capital convierte a España en uno de los sistemas más opresivos de la OCDE.

En cuanto a la deficiencia de los servicios que asume el Estado y las correspondientes necesidades que pretende cubrir, se hace especial hincapié en el asunto de las pensiones. Las pensiones tienen una trascendencia enorme en el contenido del informe por una doble vía. En primer lugar, la constatación de la estafa que suponen y el débil hilo que sustenta este entramado piramidal, y, por otro lado, su relación con el propio tema del informe: la sociedad de propietarios como medio de obtener rentas vitalicias no dependientes del trabajo. Se explica por qué el sistema de reparto está abocado a la quiebra como consecuencia del envejecimiento de la población, así como se recurre a la misma regulación mercantil (23.2 LOCM:) para poner sobre la mesa la propia naturaleza próxima a la estafa que representa el sistema de pensiones: “se prohíbe proponer la obtención de adhesiones o inscripciones con la esperanza de obtener un beneficio económico relacionado con la progresión geométrica del número de personas reclutadas o inscritas”.

En cuanto al segundo punto reseñado sobre las pensiones, destacamos un párrafo del estudio: “la sociedad de propietarios es un mecanismo ideal para que, por medio de activos reales (viviendas, locales, garajes…) o financieros (acciones, fondos de inversión u obligaciones), el individuo pueda obtener rentas vitalicias adicionales incluso superiores a la máxima aportada por el sistema de pensiones actual”.

La sociedad de propietarios, por lo tanto, es un modelo con el que se quiere dar más autonomía, responsabilidad y libertad al individuo con el fin de que éste pueda ir satisfaciendo sus necesidades crecientes sin verse sometido a todas las cortapisas que hoy padece, como la dependencia financiera de un único sueldo, las trabas burocráticas al libre desarrollo de la creatividad individual, el padecimiento de un sistema público de pensiones abocado al desastre, o de un ineludible sistema educativo que conduce a los jóvenes a una miasma colectivista.

En la sociedad de propietarios que defiende el informe destaca como gran valor que la gran mayoría de los individuos –no sólo una limitada porción perteneciente a los sectores de población más acomodados– pueda ir constituyendo un patrimonio creciente a través del ahorro y la capitalización de un porcentaje adecuado de su renta; al principio, puede muy fácilmente provenir en su mayor parte del trabajo dependiente, y, más tarde, ser fruto también de las propias ganancias del capital. El poder de la capitalización compuesta y la inversión diversificada permiten al ciudadano común acumular paulatinamente más patrimonio y capital de manera que un porcentaje cada vez mayor de los ingresos individuales o familiares van trasladándose del trabajo por cuenta ajena (o propia, en caso de los autónomos) a los que provienen de sus activos o inversiones.

A pesar de la fuerte intervención estatal, las sociedades occidentales han sido capaces de llevar la creación capitalista a tal extremo que, hoy día, hasta los más recalcitrantes sentirían vergüenza si negaran cuáles son los triunfos obtenidos por el entramado empresarial y social: La gran y variada oferta en el mercado de bienes es arrolladoramente abundante; estos cada vez son más innovadores y relativamente más baratos con relación a los salarios. Como trabajadores, las condiciones laborales mejoran sustancialmente en aquellos países donde se deja al mercado actuar con más libertad: la productividad del trabajador aumenta, lo hacen los salarios, los trabajos son más cualificados en detrimento de los manuales, en el largo plazo se reduce la jornada laboral, aumenta el ocio… Especialmente visible esta drástica mejora en aquellos grupos humanos que emigran a los países más desarrollados. Existe un tercer punto reseñable sobre la forma en que se benefician los individuos del capitalismo, y que nos engancha con la mencionada cultura financiera: la participación de la ganancia capitalista, es decir, de la creación empresarial y del éxito que estas compañías puedan alcanzar en el desarrollo de su actividad económica, por parte de la población general. Este último punto es el que menos ampliamente está comprendido por los componentes de la sociedad e, incluso, por aquellos que defienden las bondades del capitalismo. En definitiva, tres figuras “muy humanas” son las grandes beneficiadas: el consumidor, el empleado y el accionista (entiéndase esto último de una manera amplia).

Según se muestra en el informe, la cultura e inteligencia financieras son vitales si se tiene la ambición de obtener mayor independencia, seguridad o libertad económica. Estas habilidades adquiridas capacitan a los hombres para poder prescindir de forma creciente de la intervención de agentes externos para su propia subsistencia o mejora de bienestar, lo que se consigue por medio de la continua acumulación de patrimonio y la generación de rentas pasivas del capital invertido.Una actitud financiera se estima más inteligente cuando se analizan los objetivos a medio y largo plazo que se quieren fijar para un proyecto y se comienza a predisponer la mente hacia su obtención. Si deseamos una seguridad económica no atada a un único salario, si deseamos retirarnos a una edad más temprana que la que nos fijan los estados, si anhelamos desarrollar actividades profesionales que nos satisfagan o emprender nuevas aventuras empresariales, si queremos más tiempo para pasar con nuestra familia, si buscamos la mejor educación para los hijos, etc., seguramente debamos acometer cambios en nuestras vidas, en cómo llevamos nuestras finanzas familiares.

Grosso modo, en el estudio se recomienda realizar un análisis de la situación económica presente para poder establecer metas más realistas a medio/largo plazo. Cuál es el punto de partida: fuente de obtención de nuestros recursos, aplicación de los mismos. Si ya sabemos “qué queremos ser” y dónde estamos, se dará comienzo a un plan o presupuesto financiero en el que se pongan hitos, metas y evolución del mismo, se estudiarán las expectativas de ingresos y gastos futuros, etc. Esta planificación debe realizarse paso a paso y de forma realista

La magia de la capitalización compuesta gravita en su capacidad de multiplicar el capital en progresión geométrica. España, desde su integración en la Unión Europea en 1986 hasta 2005, ha conseguido una revalorización media anual del 16,4% en la Bolsa de Madrid. La inflación media durante esos años fue del 5,3%. Un fondo de inversión que replicara esta tendencia habría obtenido, en términos reales, una remuneración del 11,4%. (Estos porcentajes son similares, en algunos casos algo inferiores, en los países avanzados). Si nos detenemos a emplear la fórmula que calcula el valor final de una renta (compuesta) constante (C) a un tipo de interés real fijo (i) durante n años [C.((1 + i)n – 1) / i], observaremos que con el paso del tiempo (n) las ganancias son muy superiores a las que se derivarían de una progresión lineal (una línea recta). Esto se debe a que si nosotros realizamos una aportación anual de 1 euro en un fondo de inversión con una revalorización media del 10% nominal durante varios años, estaremos acumulando las ganancias cada año y estas se sumarán a las propias aportaciones periódicas. Si yo aporto ese euro el primer año, al final del mismo obtendré 1,1 euros; este monto se suma al siguiente euro que invierto, teniendo a principios del segundo año, 2,1 euros. Al final de dicho periodo, dispondré de lo mismo más el 10% de dicha cantidad. En definitiva, se trata de una progresión geométrica que presenta una expresión como la que vemos más arriba.

Esto nos revela otra gran máxima. Cuanto antes comencemos mejor. Aparte de por una cuestión de actitud –los hábitos se adquieren mejor cuando somos jóvenes– porque este aspecto resulta clave si queremos disponer de rentas pasivas cuantiosas e incluso a edades tempranas. La obtención de rentas vitalicias, aquellas que se generan de forma autónoma, es el gran acicate de la sociedad de propietarios.

Para ilustrar las cuantías que nos puede ofrecer un escenario medio, ni demasiado optimista ni pesimista, vamos a simular qué podría alcanzar un trabajador que empiece con el hábito de ahorro e inversión a una edad temprana, a los 25 años, y que separe anualmente 6.000 euros (1 millón de pesetas) durante los siguientes 20 años con el fin de invertirlos. Si su inversión capitaliza a un 10% nominal (este porcentaje es algo inferior a la revalorización de la bolsa de Madrid de los últimos 20 años), dispondrá de un patrimonio de 57,3 millones de ptas. con 45 años, lo que, ajustado a un 3% de inflación anual promedio, se quedaría en unos 41 millones de las pesetas actuales.

Si a partir de los 45 años ya no pudiera o quisiera apartar más ahorro anual debido, por ejemplo, a responsabilidades familiares, esos 41 millones se convertirían, en los siguientes 10 años, capitalizados también al 10% nominal anual, en 148,5 millones de pesetas corrientes, que serían 80,7 millones de pesetas con un poder adquisitivo como el actual. Con ello, a partir de los 55 años de edad, este individuo podría empezar a percibir una renta pasiva de 5,6 millones en términos reales al año para su consumo, lo que se obtiene como rédito del 7% anual de todo su capital acumulado. Recordemos que este ejemplo está realizado con una hipótesis realista–conservadora de un 10% nominal de rendimiento anual de las inversiones. Sin necesidad de gran especialización.

Si los impuestos y las regulaciones no fueran tan gravosos, disminuirían las trabas a la creatividad individual, podríamos mejorar socialmente con más facilidad, disfrutaríamos de más ahorro nacional, más productividad y crecimiento económico y empresarial, lo que redundaría en beneficio de los individuos, ya sea como empresarios, empleados, accionistas o inversionistas y consumidores. Es por ello que el informe incluye un número de propuestas de reforma que sin ánimo de ser exhaustivoincluirían:

  • Eliminación de los requerimientos y regulaciones incapacitantes (licencias, permisos, informes asignados a burócratas con claro sesgo anti-crecimiento como los estudios obligatorios de impacto medioambiente, prohibiciones y monopolios…) en la puesta en marcha y funcionamiento de empresas y procesos productivos.Y es que la legislación, además de prolija, puede ser caprichosa hasta llegar a hacer prácticamente imposible la producción en un determinado sector. Además, los distintos gravámenes por actividad económica condicionan los sectores en que los individuos comienzan a desarrollar su actividad. El estudio de la normativa o el asesoramiento de los expertos cuesta tiempo y dinero (proporcionalmente más para las empresas pequeñas que no pueden diluir el coste entre un gran volumen de producción).
  • Reforma del IRPF eliminando los tramos que desincentivan la movilidad social, dejando un único tipo de en torno al 12%, fijando un mínimo exento.
  • Eliminación del impuesto a las ganancias patrimoniales generadas en más de un año en su totalidad o, al menos, la completa exención del mismo en caso de que las compras de activos superen a las ventas del periodo. De esta forma, se homogeneizaría el tratamiento del que gozan las herramientas de inversión de los grandes patrimonios –simcavs– o los propios fondos de inversión colectiva pudiendo ser el pequeño accionista el que se beneficiara de formar su propia cartera pudiendo ahorrar hasta un 2,5% en comisiones.
  • Eliminación del Impuesto sobres Sucesiones y Donaciones (el ISD) entre familiares directos
  • Eliminación del Impuesto sobre el Patrimonio o al menos exención del 100% de ambos impuestos para los casos en que la base imponible sea inferior a los 2 millones de euros.

El informe incluye en su parte final una comparativa entre el modelo de sociedad de propietarios propuesto y la sugerida “renta básica” socialista que supuestamente aspira también a dotar al ciudadano de independencia financiera.

Para concluir destacamos que en el trabajo ya se anticipan y da respuesta a alguna de las previsibles críticas provenientes del campo socialista en el sentido amplio de la palabra.

Por una parte, si bien es cierto que la Bolsa de valores, los inmuebles y otros instrumentos de inversión están sujetos a los vaivenes del mercado, el hecho de periodificar sistemáticamente la inversión durante un número grande de años amortigua dichos vaivenes –se compra barato, caro y normal– quedando como resultado final de la revalorización el crecimiento real de la economía puesto de manifiesto a través de los activos y rendimientos de las empresas. Por otro lado, criticar lo azaroso del crecimiento capitalista para defender el sistema público de pensiones o servicios sociales es ignorar que toda la financiación de estos últimos procede de aquel. Si la economía llegase a entrar en dicha grave recesión de larga duración, el sistema público se enfrentaría a un número muy elevado de desempleados y pensionistas sin la suficiente recaudación fiscal y con su capacidad de endeudamiento agotada. No se trata pues de elegir entre crecimiento económico o redistribución, sino en decidir si hacemos posible que florezca el primero o seguimos poniéndole cortapisas.

Tampoco es cierto que la sociedad de propietarios sea buena tan sólo para las clases medias, pero perjudicial para los más menesterosos. Este comportamiento financiero extendido a una buena parte de la población, correspondiente con la clase media y alta (un 60 o 70%), beneficiará a aquellos colectivos que aún no están en disposición de apartar montos cercanos a los 6.000 o 12.000 euros por familia y año. Los hábitos de ahorro, eliminación de gastos más triviales y de planificación y fijación de objetivos de las finanzas personales serán de gran ayuda para que, aun no llegando a una renta vitalicia muy elevada, su nivel de independencia sí se vea acrecentado con las inversiones realizadas. Asimismo, un incremento en la inversión de las familias medias implica más capital privado en la economía, lo que unido a la eliminación de barreras legislativas que debilitan la creación de empresas y contratación de nuevos empleados, así como la disminución o eliminación de impuestos que penalizan el ahorro familiar y las rentas del trabajo, elevarán la renta procedente del trabajo también para aquellos con ingresos más bajos, por un lado, por mejoras salariales y por menos voracidad impositiva. En la misma o siguiente generación, estos podrían sumarse plenamente al carro de la sociedad de propietarios.

El informe defiende una redefinición del ámbito legítimo de actuación del estado de bienestar al plantearse la problemática de los desamparados (aspecto que siempre es motivo de ansiedades entre la gran mayoría de la población). Es aquí entra en juego el principio de subsidiariedad del Estado. Tal esfera de actuación quedaría pues circunscrita a aquellos casos de incapacidad que, fruto del azar o la mala suerte, no queden totalmente cubiertos por el propio trabajo del ciudadano o la acumulación de capital (apoyo familiar, herencia, inversiones anteriores, etc).

No obstante, se repasan en el informe algunos de los muchos mecanismos privados con los que puede contar una comunidad para proveer de manutención a sus miembros cuando este se halla en el desamparo.

Raquel Merino es miembro del Instituto Juan de Mariana y editora de WebInversor.com.

Lectura tomada de:

http://www.liberalismo.org/articulo/389/12/sociedad/propietarios/alternativa/estado/bienestar/

La siguiente lectura es del libro Defending de undefendable, de Walter Block. Es el capítulo 22 “the speculator”, página 165.

El link es el siguiente:

http://mises.org/books/defending.pdf

Hugo me ha comunicado que para eso del martes ya estará traducida la lectura.

Gracias y los esperamos a todos.

La centralización conduce a la pobreza

(traducción del original en inglés en http://www.brusselsjournal.com/node/6 )

El 24 y el 25 de mayo, Hans-Hermann Hoppe, Profesor de Economía en la Universidad de Nevada, Las Vegas y académico senior en el Instituto Ludwig von Mises(Auburn, Alabama) visitó Amberes, donde dio una clase sobre el valor económico añadido de los estados pequeños.

Usted tiene mucha simpatía por los movimientos secesionistas de todo el mundo. ¿Por qué?

De acuerdo con la visión políticamente correcta, la integración política es buena mientras que la desintegración y la secesión son malas. Dicen, por ejemplo, los burócratas de la Unión Europea en Bruselas, que se ha incrementado dramáticamente la prosperidad económica con la mayor unificación política. Sin embargo, en la realidad la integración política (centralización) y la económica (mercado) son dos fenómenos completamente diferentes. La integración política incolucra la expansión territorial de los poderes de un estado para gravar impuestos y regular la propiedad. La integración económica es la extensión de la división del trabajo interpersonal e interregional, y de la participación en los mercados. En general, mientras más pequeño sea un país y sus mercados internos, más probable es que se incline por el libre comercio.

Pienso que un mundo formado por decenas de miles de países, regiones y cantones distintos, y cientos de miles de ciudades libres independientes como las “rarezas” actuales Mónaco, Andorra, San Marino, Liechtenstein, Hong Kong y Singapur, sería un mundo de prosperidad, crecimiento económico y avances culturales sin precedentes.

Una de las naciones más prósperas en lo económico es los Estados Unidos, que el un país grande.

Sí, de hecho no hay una relación directa entre el tamaño del territorio y la prosperidad económica. Suiza y Albania son ambos países pequeños, mientras que los EE.UU. y la antigua Unión Soviética son vastos. Sin embargo sí hay una relación indirecta muy importante. La pequeñez contribuye a la moderación. En principio, todos los gobiernos son contraproducentes al gravar y regular a los poseedores de propiedad y a los que ganan dinero en el mercado. Un gobierno pequeño tiene muchos vecinos cercanos. Si él grava y regula a sus súbditos visiblemente más que sus vecinos, probablemente sufra cuando el prueblo “vote con los pies”: se irán a vivir y trabajar a otro lado. No necesitan ir muy lejos para conseguirlo.

Esta es la situación que teníamos en la Europa medieval cuando los Países Bajos, de los cuales Flades es parte, eran un montón confederado de provincias semi-independientes.

De hecho, y esto explica por qué el Flandes del medioevo era tan paróspero. Contrario a la otrodoxia política de los Eurócratas contemporáneos, el hecho de que Europa poseyera una estructura de poder altamente descentralizada con un sinfín de unidades políticas independientes explica el origen del capitalismo – la expansión de la participación en el mercado y el crecimiento económico – en el mundo occidental. No es por accidente que la libertad y la prosperidad florecieron primero en condiciones de extrema descentralización política: en las ciudades-estados del norte de Italia, en el sur de Alemania y en los Países Bajos secesionistas.

Se asume que unidades políticas mayores – y ultimadamente un solo gobierno mundial – implican mercados más amplios y por ello más riqueza. Sin embargo, esto no es cierto. Mientras más grande el territorio, más pequeño el incentivo de un gobierno por continuar su liberalismo interior, ya que el pueblo pierde la posibilidad de votar con los pies. A través de todo el período de unificación europea y global, hemos visto un crecimiento sostenido y dramático en el poder del gobierno, de los impuestos y de la expropiación regulatoria. A la luz de la teoría social , de la historia y de la teoría económica puede argumentarse un caso fuerte a favor de la secesión.

En Bélgica hemos visto como durante los 175 años de la existencia del país las tensiones entre Flades y Valonia sólo han aumentado. Lo que solía ser un conflicto linguístico y cultura se ha vuelto uno socioeconómico también.

Lo cual es natural. La integración forzada invariablemente crea tensión, encono y conflicto. Dentro del conflicto la separación voluntaria lleva a la armonía y a la paz. Con la secesión, la relaciones internas hegemónicas son reemplazadas por relaciones externas contractuales- mutuamente benéficas-. Más que promover un arrasamiento hacia abajo de las culturas, como en la integración forzada, la secesión estimula un proceso cooperativo de selección cultural y avances. Esta es una lección importante no sólo para Flandes y para Europa, sino para todo el mundo.